Cómo se organiza el régimen de visitas cuando los padres residen lejos el uno del otro

La Sala señala que, conforme a lo establecido en el artículo 94 CC será el juez quien, en defecto de acuerdo, determinará el tiempo, modo y lugar del ejercicio del derecho de visitas, siempre atendiendo al interés superior del menor, ponderándolo con el de sus progenitores.

Nos recuerda que no existe una previsión legal de cómo organizarse en casos como éstos, en los que los padres residen en lugares alejados, incluso en países distintos y en distintos continentes. En estos desplazamientos a larga distancia deberán de ponderarse adecuadamente las circunstancias concurrentes, indicando que es necesario delimitar, el tiempo, modo y lugar del derecho de visitas la frecuencia de las mismas, su duración, quien se desplaza y quien asume el gastos, quien acompaña al menor, si debe acudir solo o no….

Partiendo de estos principios considera que no puede adoptarse una solución de manera rígida o con un único sistema de frecuencia, sino que deberá ser ajustada a las circunstancias concretas.

La STS 289/2014 de 26 de mayo de 2014, resolvió un caso en que  32 km  separaban a ambos progenitores (el niño tenía 4 años y los padres eran de escasos recursos económicos),y  se fijó doctrina en aplicación de los principios de interés del menor y reparto equitativo de cargas. Se consideró que no debía atribuirse al progenitor que no tiene la custodia todos los gastos de recogida y retorno de forma automática, y se confirmó la sentencia del Juzgado, que atribuía a cada progenitor la recogida del niño en el domicilio del otro.

Por su parte, la STS 536/2014, de 20 de octubre, señaló que los gastos de traslado del menor a España, desde Brasil donde residía con su madre, fueran compartidos por ambos progenitores.

Otro ejemplo es el de la STS 529/2015, de 23 de septiembre , donde la Sala asume la sentencia de instancia y declara que, con arreglo a los principios de interés del menor y reparto equitativo de las cargas, procede que la madre custodia asuma la mitad de los gastos de desplazamiento del hijo a la residencia del padre, excepto en las vacaciones de verano; tiene en cuenta para ello la ausencia de traslado caprichoso de la madre y el incremento de los gastos que recaen sobre el padre para visitar a su hijo, lo que redundaría en su perjuicio.